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2 years ago

Tienda erotica online

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No todo es amor a raudales, salidas de fin de semana, cenas románticas, regalos de aniversario y paellas los domingos con los suegros. Hay vida fuera del nido conyugal y está lleno de socavones, trampas, campos minados, tierras movedizas y limbos sexuales adonde puedes entrar pero no sabes cómo vas a salir. ¿Por qué no a una tienda erotica online?
 
Una vez que decides explorar en extramuros, puedes encontrarte varios escenarios tan atrayentes como peligrosos para tu estabilidad emocional. O eres uno de esos depredadores sexuales capaces de salir indemne a todo. Veamos:
 
1.- La compañera de trabajo que estrechamente colabora contigo en preparar reuniones, te alivia tareas evitándote la parte más cansina y pesada del trabajo para luego recibir su recompensa en cafés y almuerzos. Pero un día te propone una copa afterwork con la excusa de pedirte ayuda porque te ve muy competente. Y una vez que aceptas, se las apaña para llevarte al huerto. Al día siguiente lo sabe toda la oficina, y eso que sólo hubo sexo oral deprisa y corriendo, pero ella cuenta que lo hubo todo. Mala suerte.
2.- Tu jefe es atractivo y parte de sus méritos los obtuvo consiguiendo ayuda de la sección femenina del equipo. Como la totalidad de tus compañeras, sucumbiste a sus encantos y eres capaz de realizar cualquier cosa que te pida. Pues te ha tocado el turno y esta vez se las apaña para que seas tú quien le acompañe a un viaje de trabajo en el que hay una cena para dos. Luego te invita a subir a su habitación. Con la excusa de revisar unos informes, no te dás cuenta de que debiste rechazar el vino en la cena. Y claro, caes en la red y en su cama. A la mañana siguiente, ni sabes cómo mirarle. ¿Acaso tienes un romance con tu jefe? No, pero la confusión está servida. Mala suerte.
 
3.- Llevas tanto tiempo ocupándote del bebé , que pasados dos meses sin socializar, tu mejor amigo te invita a salir una noche. Ni corta ni perezoso se le ocurre llevarte a una sala de intercambios sin decirte ni mú. Entras y te ves desnudándote para salir a la barra de un bar donde hay parejas en cueros. La salida ha sido gloriosa y se te acerca una fémina con una toalla que deja caer en cuanto llega a ti. Y como te pilla desentrenado, a dos velas de sexo y muy necesitado, te dejas llevar. Acabas teniendo sexo desenfrenado con veinte personas alrededor. Rezas para que no haya nadie conocido. Amén.